domingo, 28 de febrero de 2010

Burguesía y movimientos obreros


El gran avance de la industrialización europea trajo consigo también el surgimiento y crecimiento de la clase obrera a la que también se le conoce como proletariado, el estilo de vida de los obreros no correspondía al desarrollo de la industria que sostenían con su trabajo; por el contrario, llevaban una vida miserable llena de pobreza y de constante incertidumbre por la latente amenaza de perder su empleo. Y es que, en esa época la ciudad estaba llena de trabajadores desempleados o con empleos temporales; lo que los llevaba a vivir hacinados en espacios muy reducidos.
Además, dentro de las fábricas casi no tenían garantías laborales ni sociales, por lo que podían ocurrir despidos injustificados, jornadas extensas de trabajo, condiciones de infraestructura poco humanas, falta de atención médica o maltrato.
Ante estos abusos, los trabajadores de las fábricas se organizaron dando origen al movimiento obrero que consistió en la creación de diferentes organizaciones y asociaciones como sindicatos, las cooperativas y la prensa. A finales del siglo XVIII surgieron los primeros movimientos en Inglaterra, cuyas demandas eran prohibición de las máquinas en las fábricas porque con ello se generaban muchos desempleos, y fijar un salario mínimo. Y cuando hicieron las peticiones al Parlamento inglés, como este estaba formado por representantes de la burguesía, ignoraron las peticiones.
Una segunda etapa en los movimientos obreros tuvo lugar a principios del siglo XIX y consistió en la: a) la creación de asociaciones como clubes obreros y cajas de ayuda mutua; b) la destrucción de la maquinaria; c) las huelgas. Las dos últimas fueron reprimidas violentamente en todas las ocasiones que ocurrieron.
El movimiento obrero tuvo un desarrollo progresivo, que va desde las luchas locales (fines del siglo XVIII) hasta la constitución de asociaciones nacionales, como los sindicatos en Inglaterra en 1934 con la influencia del socialismo. Es de esta manera que se va extendiendo por el mundo la organización de trabajadores y las demandas por mejores condiciones de vida.
La conformación de sindicatos obreros y su presión en el Parlamento, en el caso inglés, consiguió la modificación de leyes y la promulgación de otras, que favorecieron a los trabajadores, como el reconocimiento del derecho del trabajo, la limitación de la jornada laboral a diez horas, la libertad de asociación y el reconocimiento de voto universal, aspectos que fueron retomados en otras partes del mundo.

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